Los 7 mandamientos de Shanghái

Lo mejor de Shanghái es su gente. Los chinos son personas amables y hasta parecen tan inocentes como los niños. Pero como a los niños, también hay que entender a los chinos y comprender que estamos en un país con una cultura totalmente diferente a la occidental. Como decíamos ayer, para poder salir indemne de esta jungla urbana llena de “niños” hay algunas reglas que habría que seguir al pie de la letra:

1° Nunca hagas caso de los colores del semáforo. Cruza la calle solo cuando veas que no viene ningún coche. El verde es un color relativo. El propietario de un coche siempre pensará que tiene prioridad. ¡Para eso voy en coche y los pobres peatones andando, que se han creído!

2° Una muy buena opción es coger un taxi, son muy baratos. Pero hay que coger los taxis “oficiales”, que son unos que llevan unos números de teléfono en sus puertas. Evita coger los que no llevan nada (suelen ser rojos o azules). Todos son el mismo modelo: el Volkswagen Santana de los años ochenta. ¡Que no te engañen!

3° El sentido de la limpieza y de la higiene es un poco diferente al que pueda tener el visitante occidental. En los restaurantes de Shanghái hay unos letreros sanitarios con una cara que identifica si el local es limpio o no. Son tres caras que se diferencian por la boca: sonrisa, indiferencia y seriedad. No hace falta decir, o sí, que mejor elijas otro restaurante si la cara que ves es la seria. O no. Porque…

4° …seguir el consejo anterior es una decisión que te privará de disfrutar de la comida callejera y auténtica. Además, vete tú a saber cuál será el criterio para poner una u otra cara. Yo he llegado a ver la cara de indiferencia (2o nivel) en un restaurante de Martin Berasategui.

5° Pasa de largo cuando chicas muy simpáticas te inviten a que les acompañes a tomar un té. Es un timo muy típico aquí en China. Conozco a un chico que acabó cediendo y tomando una botella de vino después del té. La que se lió fue mayúscula cuando le entregaron una cuenta de… ¡300 dólares! A pesar del ejemplo, este consejo también es válido para las mujeres.

6° Al hilo del primer punto, de hecho, te puede atropellar cualquier tipo de cosa o persona en movimiento. Hay lugares con tanta gente que la experiencia se convierte en la ley del más fuerte. Las colas no existen y el turno es solo para el que llega primero.

7° Lleva siempre contigo las direcciones en chino (te las pueden escribir en el hotel). El inglés no lo habla casi nadie y los taxistas no saben lo que significa hotel, por ejemplo. De hecho, si les apuntas con el dedo alguna dirección, se quedarán mirando tu dedo. Cuando quieras que paren en el acto, grita algo parecido a ¡TING! Cógete fuerte porque el frenazo será memorable.

Un último consejo podría ser la mejor época del año para visitar Shanghái. No sé cuál es la mejor, pero sí cuál es la peor. Evita el verano porque la ciudad hierve, literalmente. Además, no hay descanso durante las noches el termómetro no baja de los 30 grados. Como curiosidad, las calles están superpobladas de grillos que ensordecen el resto de sonidos urbanos. Y ahora sí, un último consejo de verdad, es que no dudes en visitar Shanghái.

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